Lenguaje, cultura y comunicación: su inluencia en la traducción-interpretación.
Resumen
Conocer una lengua extranjera presupone el reconocimiento y la utilización de los equivalentes fonológicos, léxicos y gramaticales en esa lengua extranjera. Pero el dominio de un idioma extranjero implica mucho más que la designación apropiada de los objetos y las acciones. Cada lengua es portadora de su propio espíritu, de la cultura que la sostiene y de la cual es reflejo.
De cierta forma el hombre está conformado por su propia cultura y la lengua deviene en la más importante expresión de esa cultura. Este hecho se torna importantísimo tanto para el profesor como para el traductor-intérprete. Si el papel de este último es ser fiel al original, esto no se resuelve solo con equivalencias léxicas y gramaticales. El espíritu, el registro, el sentido implícito, la cultura de esa lengua, debe transmitirse fielmente a la lengua a la que se traduce o interpreta para que se logre una transmisión plena del contenido.
El presente trabajo aborda y ejemplifica brevemente estos aspectos a veces olvidados.
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